TODO ESTÁ GUARDADO EN LA MEMORIA
Nombres que atesoramos
“Hasta dónde vale aferrarse al que uno fue teniendo en cuenta que uno siempre es otro. Este que vivió para contarla es otro. Sí, uno siempre es otro”.
Guillermo Saccomanno, 77.
Como dice Saccomanno, uno siempre es otro. Pero ese que hoy es no sería el que es sin el otro que fue. Y sin aquellos que fueron junto a nosotros, en algún momento. Por eso estos recuerdos de gente querida, más allá de los posicionamientos políticos de entonces y de ahora. Más allá de lo que fuimos y de lo que somos los que vivimos para contarla. Por eso dedicamos un espacio a la memoria de personas que ya no están con nosotros pero cuyo pasó por la vida nos iluminó en algún momento, en algunos casos por su cercanía y amistad, en otros porque su trayectoria vital despertó nuestra admiración y respeto.
En esta oportunidad, rindo homenaje a compañeros de militancia del PST, víctimas en los 70 de la Triple A y de la dictadura cívico militar, a quienes conocí personalmente y con quienes compartí las actividades que nuestros sueños de entonces nos inspiraban.
En esta oportunidad, rindo homenaje a compañeros de militancia del PST, víctimas en los 70 de la Triple A y de la dictadura cívico militar, a quienes conocí personalmente y con quienes compartí las actividades que nuestros sueños de entonces nos inspiraban.
Adriana Zaldúa
El clima del país se venía poniendo espeso desde bastante tiempo atrás. Desde su bautismo a fines de 1973 con un atentado al radical Hipólito Solari Yrigoyen, las bandas fascistas de la Triple A , bajo el amparo estatal, venía ejecutando miles de asesinatos de militantes obreros, estudiantiles y de izquierda. La película La Patagonia rebelde era estrenada, luego censurada, después aprobada nuevamente y luego prohibida definitivamente. Paulino Tato prohibía a Tato Bores y se clausuraba la revista Satiricón. Las universidades eran intervenidas y un golpe policial derrocaba al gobierno de la izquierda peronista en Córdoba, de Obregón Cano y Atilio López. Se decretaba el estado de sitio.
Las acciones de los grupos guerrilleros, desligadas de la lucha obrera y popular, eran utilizadas por la derecha ligada al gobierno para justificar acciones violentas que se descargaban sobre todo el abanico de luchadores sociales. Desde la muerte de Perón en julio de 1974 la escalada de atentados fascistas se cobró cientos de víctimas. Víctimas notorias fueron el cura Carlos Mugica; el abogado del SITRAC cordobés Alfredo Curutchet; Silvio Frondizi; el dirigente del peronismo de base y sobreviviente de la masacre de José León Suárez, Julio Troxler; el dirigente de UTA y vice gobernador peronista de Córdoba Atilio López; el diputado Rodolfo Ortega Peña; etc. En marzo, más de cien autos con matones de la Triple A irrumpieron en Villa Constitución, que tras una heroica huelga de resistencia se vio doblegada y pagó con víctimas mortales como Rodolfo Mancini y presos como Alberto Piccinini. Otros dirigentes eran obligados a pasar a la clandestinidad, como Melitón Vázquez, del Ingenio Ledesma de Jujuy, y Agustín Tosco, de Luz y Fuerza de Córdoba, fallecido en noviembre de 1975.
El Partido
Socialista de los Trabajadores fue un partido de izquierda argentino,
trotskista, creado en el año 1972, como continuidad de una corriente histórica
iniciada por Nahuel Moreno en los años 40. Su perfil particular en el ámbito de
la izquierda estuvo dado por su oposición al método guerrillero de Montoneros y
el PRT-ERP, y por su activismo para la construcción de una nueva dirección
clasista para los trabajadores. En sus primeros años, el PST tuvo su principal
desarrollo en el ámbito de las luchas obreras contra los planes económicos del
gobierno justicialista, algunas de cuyas máximas expresiones fueron la huelga
de Villa Constitución y el llamado Rodrigazo de 1975. Tras el golpe militar de 1976, el PST siguió
activo en la clandestinidad, y pese a sufrir más de un centenar de
desapariciones y numerosos presos, arribó al fin de la dictadura conservando
una importante estructura militante, que fue la base para el lanzamiento de un
nuevo proyecto, el MAS – Movimiento al Socialismo.
Antes de la Masacre de la Plata , el PST ya había sufrido esos ataques y 7 compañeros habían muerto, entre ellos el dirigente nacional César Robles. A esto se sumaban los atentados a locales partidarios y el creciente número de presos del partido, que llegaron a ser 16 antes del golpe de marzo de 1976; entre ellos Juan Carlos López Osornio – el Pelado Matosas – desde marzo de 1975, y el dirigente del cordobazo José Francisco Páez – el Petiso – desde enero de 1976.
El asesinato de Adriana Zaldúa fue parte de los hechos conocidos como la Masacre de La Plata. Los hechos fueron básicamente los siguientes: En la noche del 4 de setiembre de 1975, el “Laucha” Roberto Loscertales, Adriana Zaldúa, Ana María Guzner Lorenzo, Hugo Frigerio y Lidia Agostini, todos ellos militantes del PST, fueron secuestrados en el centro de la ciudad, mientras iban en un Renault Gordini para llevar la solidaridad a la huelga de Petroquímica Sudamericana; llevaban el dinero recaudado en la Universidad en apoyo al fondo de huelga. Horas más tarde sus cuerpos fueron encontrados acribillados a balazos en La Balandra , un descampado cercano a Punta Alta, en las afueras de La Plata. Otros tres militantes del PST, Oscar Lucatti, Patricia Claverie y Dicky Povedano poco después al salir del local partidario, con volantes que denunciaban los primeros asesinatos. Horas más tarde sus cuerpos fueron encontrados, con las manos atadas atrás, una marca de los asesinatos de la Triple A.
Adriana había ingresado al PST en 1971. Participó en las movilizaciones de solidaridad con los trabajadores bolivianos y en una lucha que logró desalojar a los grupos fascistas de su facultad. En 1974 fue a Quilmes a participar en la formación de JS y a colaborar con los docentes. En 1975 volvió a La Plata. Al momento de su asesinato tenía 22 años, era empleada del Ministerio de Obras Públicas y estudiante de Arquitectura.
Dice Susana Zaldúa, hermana de Adriana: “La Plata , en el momento en que la matan a Adriana, era una ciudad que estaba controlada por las fuerzas parapoliciales. No había gobierno, Calabró no estaba. Las bandas fascistas asesinaban todos los días a 2, 3 ó 4 compañeros. En mi barrio en La Plata , a 10 cuadras del centro, en mi manzana y alrededores matan a cerca de 10 compañeros. Militar allá en esa época era muy, muy difícil. Porque te podían agarrar en cualquier momento. Cualquier acción de la guerrilla inmediatamente había una represión a cualquier sector. En ese marco, se dio la represión al PST. Creo que 2 ó 3 días antes de la muerte de Adriana, matan a un comisario. Previo a la muerte de los chicos mataron a varios pibes de la Universidad y compañeros del movimento obrero. Creo que la ciudad de La Plata es una de las ciudades más desvastadas por el accionar de la Triple A previo al golpe de estado. Una ciudad muy golpeada. Todos los días, absolutamente todos los días, aparecía un cadáver” (Del libro Rastros en el silencio).
En la actualidad, una investigación llevada a cabo por el diario Miradas al Sur estableció que estos asesinatos fueron parte de varias decenas de casos perpetrados por un grupo de tareas platense de la Concentración Nacional Universitaria (CNU), comandado por Carlos Ernesto Castillo (a) El Indio, que operó en varias ocasiones como parte de la Triple A , y a partir del golpe de 1976 bajo órdenes del Ejército y la Armada. Según esa investigación, ese grupo fue responsable también del secuestro y asesinato de Carlos Scafide, delegado de Propulsora Siderúrgica y miembro del PST, asesinado en La Plata en enero de 1976 por orden del Batallón de Infantería 3.
Durante los meses de su estadía quilmeña, Adriana se ganó el aprecio de los militantes de la JS , pero también de otros jóvenes independientes o peronistas de izquierda con los que hacíamos actividades en común. En el momento de la masacre de La Plata , estábamos preparando la salida de una nueva revista que iba a llamarse Octubre. Todos los que habíamos conocido a Adriana estábamos muy conmovidos y decidimos dedicarle el primer número de la revista, publicando en la contratapa un poema de Daniel Milocco y otro mío.
Gustavo Alfredo Zampicchiatti
(Zampi)
Zampi tenía 20 años cuando fue secuestrado, el 7 de mayo de 1977, a la salida de la facultad de Psicología de la UBA, donde estudiaba, junto a María Susana Ursi, 26 años, y Marcelo Eggers, 22 años, ambos de la JUP . En 1996 se supo, gracias al trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense, que los tres habían sido llevados al Centro Clandestino de Detención y Tortura “Club Atlético”, que manejaba la Policía Federal y dependía del 1º Cuerpo de Ejército, edificio que fue desmantelado y enterrado con la construcción de la autopista a finales de 1977.
Video sobre Zampi:
El 3 de mayo de 2008, los vecinos de Almagro-Balvanera colocaron una baldosa frente al bar Buenos Aires, en Independencia y Urquiza, la esquina de la Facultad, lugar del secuestro.
Mónica de Olaso
Alejandro Ford
Julio Matamoros
Después del golpe militar de 1976, La Plata siguió siendo una de las ciudades más castigadas del país. Sólo contabilizando a estudiantes de la universidad platense la lista de desaparecidos alcanza las 7 centenas. Entre ellos iban a contarse tres de los jóvenes de la JS que había conocido en 1974. El 11 de mayo de 1977, una patota secuestraba en su casa de Tolosa a Julio Matamoros, Alejandro Ford y Mónica de Olaso. El cabezón Julio tenía 21 años, era estudiante de Historia y empleado del Banco de Crédito de La Plata. El negro Alejandro había militado en la JP hasta el 1º de mayo de 1974, cuando los Montoneros se fueron de la plaza; entonces ingresó al PST. Tenía 20 años y trabajaba en YPF. Su esposa, Moniquita, tenía 18 años. Era militante de la juventud del PST desde hacía tres años, había ingresado a la facultad de Medicina y estaba embarazada de dos meses.
Los familiares de Alejandro y Mónica continúan buscando al hijo/a que debió nacer a fines de 1977. Cualquier persona que pueda brindar información, puede contactarse con la familia por estos medios:
E-mail: teestamosbuscando@live.com
Facebook: Ford de Olaso Te estamos buscando
Teléfono: 0221-4723531
Estremecido por estos hechos, por esa época
escribí un poema, que envié por correo a Willy,
que estaba en Alicante, y creo que fue publicado
por alguna revista alternativa de aquel país.
Te conocí ciudad amanecida
terminal de yiros y malandras
con las piernas desnudas
prestadas por el Roca
y un sol también desnudo,
bostezos y lagañas.
Y en tus andenes de pared gastada
caras que te sabés tan de memoria
que te resultan, a vos también, gastadas.
Y con un diario apretado bajo el brazo
con las buenas nuevas y con viejas malas
descubrí tu ceremonia taxicómica
y me sumé al rito del bohemio
que desde El Rayo te observa, tras el humo
del café con leche y los vidrios empañados.
Luego te supe ciudad de diagonales,
me enamoré de cada una de tus plazas,
aprendí la lista de tus bares prohibidos,
me harté de verte transpirar por Siete
y de pisarte en diagonal Ochenta.
Y si hay algo que nunca llegó a hartarme
eso fue todas, cada una de tus pibas
cuando inundaban a las seis de la tarde
la plaza San Martín, y mi alegría,
en tanto yo, en los juegos,
esperaba alguna cita.
Ciudad de Robespierres, Quasimodos,
ciudad de todos.
Ciudad entonces de los estudiantes,
los empleados y los comerciantes,
pero también, más subterráneamente,
ciudad de artistas,
de chetos, de vaguitos y de tiras.
Y aunque se palpen tus rasgos repetidos
la vida corre por vos, aunque se esconda.
Y así te quise, con tu monotonía,
ciudad de gris, pero ciudad hermosa.
Te conocí ciudad amanecida.
Luego te supe ciudad de diagonales.
Después te supe muerte…
Muerte mortal,
ciudad acribillada.
Muerte legal,
ciudad adormecida.
Muerte fatal,
ciudad agazapada.
Muerte es el precio
por buscar tu vida.
Debes morir por fin ciudad herida
para nacer al fin ciudad sonriente.
Hubo una vez, recuerdo, en tu garganta,
un haz de aliento,
de bronca,
de esperanza.
Los recuerdos de esos años permanecen
adheridos a nosotros.
Muchos años más tarde, Daniel Otero
escribía el siguiente poema:
Crónica
Es la hora de transbordar
las consignas poéticas eternas.
León Felipe
Uno
Yo he visto los mejores sentimientos de mi generación
cayendo violados
apilados en bolsas plásticas sobre el asfalto
entre planillas flacionarias y delitos de pensamiento
yo he visto ojos cerrados para siempre
yo vi cerrar en una fosa común el último aliento
y una pala mecánica municipal
que decía adiós
Dos
Nos veo aquí lamiendo heridas
por barrios oscuros y en aumento
buscando a tientas la medicina
como peregrinos con preguntas absolutas
cuál es el castigo cuál la redención
para un dios que está lejos y además no mira
Nos veo aquí como la sombra
maltrecha de quienes pobres y secos se quedaron dormidos
soñando con la muerte
Nos veo aquí donde el único triunfo es partir a ninguna parte
aquí donde la tierra que parece de nadie es siempre de unos pocos
y nunca de los justos
aquí donde cada día es un día más que duele quema y devora
aquí donde la única respuesta posible es la imaginación
enloquecida y donde la Todopoderosa Realidad bendice
y luego escupe
Nos veo aquí como una pesadilla
testaruda condenados a gritar: mentira
y a nadie le interesa
Tres
Se los engañó en sus sueños se despertaron de súbito en la noche y se
recogieron en sótanos de dolor sin corazón y horrores de sueño de acero
-Ginsberg-
Estamos
donde hubo quienes recorrieron barrios pesados enseñando a leer
y ya no volverán a decir buen día
ni siquiera en voz baja porque la ley es justa
se les derritió vela en la garganta
y se fueron
como el final de una película de la metro en un cine vacío
ya que hasta la Absoluta Realidad afirma que hubo quienes
murieron de inocentes
dentro de sus trajes grafa mientras se dormía en paz alguien
cayó de rodillas y sin aire y frente a la casa de dios quedaron
sus huesos
duros como una piedra
y luego otra y otra
Estamos
aquí donde un jurado toma la palabra y expone: horror
y falla: paciencia
Quienes en cambio se les dio el vacío concreto de insulina metrasol
hidroterapia ocupacional y amnesia -Ginsberg-
Estamos
siempre estamos aquí donde veo a quienes en protesta romántica
o melancólica
dieron vuelta la Bendita y Absoluta Realidad y vieron
las mismas caras:
se arrancaron los ojos y tocaron el hueco desde adentro
Estamos
aún donde hay quienes no celebran
ninguna sintaxis neutral y golpean
en busca de una crónica sin vergüenza
ni arrepentimientos
para que la palabra
sea algo más que un refugio
Cuatro
Te veo aquí
panfleteando
con miedo te veo borracho
con petitorios bajo la camisa te veo como en bolas
en la esquina
pasar la noche entrando a bares de estación te veo
sin nombres ni citas
te veo andar por otro mundo desaparecido de la vida
dentro de un cuerpo:
el tuyo
te veo declarar territorio liberado frente a los parquímetros y condenado
a la infracción
por ver demasiado
te veo aquí en esta máquina que chilla y cruje como
si le doliera
como si fuera cierto
que cada corazón es irrepetible en otra anatomía y
para evitarse problemas
te declaran fantasma te veo
una tarde de quinto año nacional de quilmes que mirás
la boca de tus palabras que dicen que la mataron y ves
el baldío la noche y los agujeros que no podés mirar y escuchás
que te dice: 'no te rindas, lo que buscás
no es toda esta sangre con olor a mierda'
te veo
y no sé qué carajo veo
porque no estás.













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